Se ubica en una rudimentaria oficina del bloque 6 de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, enciende su computador, programa. Se va entre las 6 y 8 de la noche, cruza la misma calle Barranquilla, regresa a su casa, vuelve a encender el computador y continúa programando hasta la madrugada. Así todos los días.
Parece una vida simple pero, atención, si eres un programador de software, sabes que no lo es tanto. Entre las 8 de la mañana y las 6 de la tarde, durante los últimos 4 años, y solo con un computador y una conexión a Internet, Omar ha logrado lo que muchos ingenieros y desarrolladores han deseado durante décadas: desarrollar software para la NASA, Google y el CERN, tres de las entidades más prestigiosas del mundo cuando hablamos de ciencia y tecnología.
Omar no encaja en los estereotipos de “geek” y “nerd” que nos venden la televisión y la publicidad, pero si hay que hablar de alguien que en esta ciudad sea, no solo un gomoso, sino un verdadero estudioso e innovador de la informática y la computación, ese es Omar Andrés Zapata Mesa, actualmente candidato a “Honoris Causa” de la Universidad de Antioquia por sus destacados logros en el área de la informática en el ámbito nacional e internacional; además de candidato a una beca de doctorado que lo espera en la Universidad de Texas, Estados Unidos, por solicitud expresa de esta institución.
Autodidacta
Pero, ¿cómo llegó allí? La historia es simple: “Tuve que retirarme durante dos años de la Universidad debido a problemas de salud. Lo que hice fue empezar a estudiar por mi cuenta. Esa fue la gran lección que me dejaron mis estudios de física antes de ingresar a Ingeniería de Sistemas. Estudié mucho, pero no pensé que me fuera a servir para algo.
Cuando regresé a la Universidad le dije a un profesor que conocía –vea, yo aprendí programación y sé manejar Linux, póngame a hacer algo- me hizo una prueba y la pasé. Así empezó todo”.
Inicialmente, sus labores al interior de un grupo de investigación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales se limitaban a administrar equipos de cómputo. Luego, por sus capacidades y estudio, sus funciones subieron de nivel y empezó a trabajar en la infraestructura de equipos de cómputo avanzado para cálculos de alto desempeño.
Durante este tiempo, Omar siguió fiel a lo que ha sido la clave de su éxito: la autodidáctica, la disposición y la pasión por conocer más y mejor. De modo que él mismo fue el encargado de subir el perfil de sus funciones.
“Luego empecé a hacer acompañamiento a estudiantes de posgrado de ciencias exactas en lo relacionado con la computación. En uno de estos acompañamientos, se me ocurrió hacer un desarrollo de interfaces gráficas de usuario cómodas de usar, para facilitarle a un estudiante la obtención de datos. Esto fue sin ninguna aspiración, simplemente con el fin de hacer más sencilla su investigación”.
Pero el trabajo bien hecho, da sus frutos en momentos o lugares inesperados. Este estudiante de maestría luego viajó a la Universidad de Texas a cursar un doctorado, y siguió usando el software que desarrolló Omar, de modo que sus profesores lo conocieron también: “El director de posgrado lo vio, le gustó y lo usó. Desde de ese momento tenemos una conexión, un trabajo conjunto que se mantiene hasta hoy y que fue lo que me abrió las puertas para los desarrollos y trabajos que hice con un investigador de la NASA”.
Después, durante un curso de programación científica dictado por un profesor de la Universidad de Berkeley en la U. de A., llegó una nueva oportunidad: “Durante este clase yo diseñé un prototipo de interfaces de comunicación para que varios científicos hicieran cálculos de manera cooperativa. Al profesor le gustó mucho y me invitó a postularme a un proceso que por esos días realizaba una organización mentora de productos de Google en 2010. Me postulé y gané, ese fue mi primer trabajo con Google”.
Posteriormente, vino el trabajo con el CERN debido a una estrategia que ha aplicado Omar para su trabajo. “Empecé a trabajar con unas librerías muy usadas en la física de altas energías porque yo quería hacer alguna contribución. Cuando las estudié me di cuenta que eran muy rústicas y que faltaban algunas cosas, entonces empecé a trabajar en esos “vacíos” que había detectado”.
Actualmente sigue vinculado y trabajando para varios grupos de investigación de la universidad, además de otros proyectos con el ITM y unos más con Ecopetrol.
